No debemos tomar la terquedad de nuestros prejuicios como valor para defender nuestras opiniones.
En México, todavía, el valor de caudillos, mártires, artistas notables y valores del hogar sólido se determina por el número de estatuas que consiguen, y por la mezcla de terquedad y docilidad con que monumentos y bustos aceptan el avance omnívoro de lo urbano. Y que se cuiden los iconoclastas. Ya lo advirtió Jean Cocteau: El riesgo de un destructor de estatuas es convertirse en una.
Mucha gente piensa, o por lo menos siente, que el que no tiene sus hábitos y sus entusiasmos es un enemigo. A mí me parece lógica la intransigencia tratándose de ideas esenciales.
La intransigencia no es intransigencia a secas: es 'la santa intransigencia'.
Y he comprobado que los que persiguen la paz nunca se detienen ante los obstáculos, especialmente los construidos de fanatismo, intolerancia, rigidez y tradición
Estados Unidos es inusual entre las democracias industriales en cuanto a la rigidez del sistema de control ideológico, adoctrinamiento, podríamos decir, ejercido a través de los medios masivos