Debemos temer el valor de nuestras opiniones, la flexibilidad de nuestros deberes.
Siente que las espirales de su odio almacenan flexibilidad y potencia. Este odio es como el resorte de un tensor. En cuanto se rompa el retén, mi cabeza volará a las estrellas. Me quedaré con el cuerpo sin cabeza, la garganta volcando, como un caño, chorros de sangre.
Los fanatismos que más debemos temer son aquellos que pueden confundirse con la tolerancia
La tolerancia es la hija de la duda.