La muerte es la sombra que confiere plasticidad a la vida.
La fatalidad posee una cierta elasticidad que se suele llamar libertad humana.
Y tú, querida, por tu parte, qué cintura, qué aliento y qué elasticidad de gacela...Al despertar fue, en tus brazos, pero más aguda y más perfecta, ¡Exactamente la misma fiesta!
Una blandura que no enternece, una energía que no fortalece nada, una concisión que no dibuja ningún tipo de rasgos, un estilo del cual no emanan ni sentimientos ni imágenes ni pensamientos no posee ningún mérito.
Para gobernar se precisa firmeza, pero también mucha flexibilidad y paciencia.
Debemos temer el valor de nuestras opiniones, la flexibilidad de nuestros deberes.