Uno jamás debería escuchar. Escuchar es un signo de indiferencia hacia los que nos escuchan.
Bajo los grandes cielos afelpados de sombras ó dorados de soles, arropada en el manto pálido y torrencial de mi melancolía, con una astral indiferencia miro pasar las intemperies...
Hay momentos en que toda la ansiedad y el esfuerzo acumulados se sosiegan en la infinita indolencia y reposo de la naturaleza
No confundas la paciencia, coraje de la virtud, con la estúpida indolencia del que se da por vencido.