La diligencia es una gran ayuda para el que posee un mediocre ingenio
La diligencia nos parece tardanza cuando deseamos una cosa.
El verdadero disfrute viene de la actividad de la mente y el ejercicio del cuerpo; los dos están siempre unidos.
Un individuo que dedique cuatro horas y media diarias a ver la televisión es muy posible que posea unas pautas de actividad cerebral muy diferentes de las de alguien que dedique cuatro horas y media a leer. Diferentes zonas del cerebro se estimulan de manera repetitiva.