Mientras más examinamos el universo, descubrimos que de ninguna manera es arbitrario, sino que obedece ciertas leyes bien definidas que funcionan en diferentes campos. Parece muy razonable suponer que haya algunos principios unificadores, de modo que todas las leyes sean parte de alguna ley mayor
Aun el hombre más razonable tiene necesidad de volver a la Naturaleza, es decir, a su relación fundamental ilógica con todas las cosas.
La bondad divina no conoce límites y que el arrepentimiento de los pecados es más que suficiente para obtener el perdón.
Nadie es perfecto hasta que posee el suficiente poder para impedir que se diga.