Sostengo que quien infringe una ley porque su conciencia la considera injusta, y acepta voluntariamente una pena de prisión, a fin de que se levante la conciencia social contra esa injusticia, hace gala, en realidad, de un respeto superior por el derecho.
La libertad nunca es voluntariamente otorgada por el opresor; debe ser exigida por el que está siendo oprimido