La Generalitat es hoy monolingüe, porque el castellano ha quedado como lengua residual. El ciudadano debe tener derecho a ser respondido en castellano, aunque haya que hacer las modificaciones legales necesarias. La ciudadanía no se siente ni cómoda ni representada con esta política lingüística dirigida por Carod-Rovira
Las televisiones en España han hecho tal labor de destrucción de la ciudadanía que harán falta siglos de educación para enderezarlo. Hay un gran interés político y económico en que la gente sea imbécil.