Virtud y sabor son casi lo mismo, porque la virtud es poco más que un gusto activo y el más delicado afecto de cada uno se combina en el amor verdadero. ¿Cómo es posible entonces que busquemos amor en las grandes ciudades, donde el egoísmo, la disipación y la insinceridad ocupan el lugar de la ternura, la sencillez y la verdad?
Como en la playa virgen dobla el viento, el leve junco verde que dibuja un delicado círculo en la arena, así en mí tu recuerdo.
En consecuencia, las Cortes aprueban y el pueblo español ratifica la siguiente Constitución
Sé cortés con todos, sociable con muchos, familiar con pocos, amigo con uno y enemigo con ninguno.