Los que odian más fervientemente deben haber amado alguna vez profundamente; los que quieren negar el mundo deben haber aceptado alguna vez aquello a lo que ahora prenden fuego
La idea de la vida y la supervivencia de las obras es preciso entenderla de manera nada metafórica, sino bien objetiva. Que no se puede atribuir la vida a la corporalidad orgánica tan sólo se ha aceptado hasta en tiempos de máxima confusión del pensamiento.