El mundo tiene suficiente comida. Lo que le falta es la voluntad política para asegurar que toda la gente tengan acceso a esta abundancia, que toda la gente disfrute de la seguridad alimentaria.
Con su particular falta de falsa modestia, Juan me dijo una vez: Mi aspecto es una dura prueba para la gente. Si no empiezan a verme hermoso cuando aún tienen la posibilidad de aprender algo nuevo, sé que están interiormente muertos, y que son peligrosos.