El matrimonio, como la vida entera, es algo terriblemente difícil que hay que volver a empezar desde el principio todos los días, y todos los días de nuestra vida. El esfuerzo es constante, e inclusive agotador muchas veces, pero vale la pena. Un personaje de alguna novela mía lo dice de un modo más crudo: También el amor se aprende
Tengo muy buenos recuerdos de mi infancia. Soy la pequeña de siete hermanos y mi casa siempre estaba llena de gente. Nunca me ha faltado alguien para hablar y reflexionar al lado de un café. Las sobremesas podían empezar a las cuatro y terminar a las nueve de la noche