El insulto deshonra a quien lo infiere, no a quien lo recibe.
Un caballero no se deshonra convirtiéndose en menestral o jornalero; pero se deshonra convirtiéndose en truhán o estafador
Os dieron a elegir entre el deshonor o la guerra, elegisteis el deshonor y tendreis la guerra
No es deshonor no alcanzar una cosa, sino cesar de poner los medios.