Reinaba entonces en el ejército español un pundonor llevado hasta la más excesiva delicadeza y mi padre exageraba aún este exceso, cosa de que no puedo culparlo, pues el honor es, ciertamente, el alma y la vida de un militar.
Todos mis compatriotas tienen la esperanza de que puedo ganar esta pelea. Si gano a Morales, será un gran honor para mí regresar a Filipinas con la victoria. Quiero mucho a mi pais, será bueno para mi pais y para mis fans.
Lo único que necesita el despotismo es el miedo. La virtud no le hace ninguna falta y el honor sería peligroso