En cualquier adversidad de la fortuna, la mayor infelicidad es haber sido feliz.
El colmo de la infelicidad es temer algo, cuando ya nada se espera.
No hay extensión más grande que mi herida, lloro mi desventura y sus conjuntos y siento más tu muerte que mi vida
Preferid, entre los amigos, no sólo aquellos que se entristecen con la noticia de cualquier desventura vuestra, sino más aún a los que en vuestra prosperidad no os envidian.