Soy muy afortunada. Tengo un compañero. Yo siempre quise buscar a un parejo, no a una pareja; yo quería a mi parejo espiritual, mental, en ideas, en sueños; mi parejo en todos los aspectos, y lo encontré.
Aunque mucho sea tomado, mucho permanece; y aunque no somos ahora esa fuerza que en los viejos tiempos movía tierra y cielo, lo que somos, somos. Un parejo temple de corazones heroicos, debilitados por el tiempo y el destino, pero fuertes en voluntad, para esforzase, buscar, encontrar y no ceder.