Mientras Portugal no se incorpore a los dominios de España por los derechos de sucesión, conviene que la política la procure unir por los vínculos de la amistad y del parentesco.
¿No es más bien el toque del amor -el misterio del amor- que constantemente busca unir a dos seres, que intenta con su fuerza en el mismo instante que un hombre y una mujer se han mirado cara a cara?