Bien sé que soy mortal, una criatura de un día. Pero si mi mente observa los serpenteantes caminos de las estrellas, entonces mis pies ya no pisan la Tierra, sino que al lado de Zeus mismo me lleno con ambrosía, el divino manjar.
El mundo está lleno de esos seres incompletos que andan en dos pies y degradan el unico misterio que les queda: El sexo.