Yo no conozco recetas para asegurar la victoria. Lo que yo sé es que hay que asir toda ocasión y no dejarla escapar jamás.
La oportunidad es como un hombre calvo con un único parche de pelo en la frente. Tienes que asir ese pelo, aferrarte a la oportunidad mientras la tienes de cara, de otro modo estarías agarrando una calva resbaladiza.
Me gusta agarrar una gallina y hacerle una pequeña incisión, para luego pasarla por todo el lugar y dejarlo lleno de sangre de pollo.
Tal vez todo lo demás, la cautela, la sabiduría, la cordura, la inteligencia, no valga ni un comino porque no está enardecido por la loca pasión de la juventud, ese extraño deseo que pretende salvar el mundo y al mismo tiempo consumirse a sí mismo, que quiere agarrar con las dos manos todo lo que el mundo le ofrece y que a la vez arroja a puñados todo lo que la vida le regala.