Debemos de pugnar para que el hombre piense en la paz, pero no solamente impulsado por su instinto de conservación, sino fundamentalmente por el deber que tiene de superarse y de hacer del mundo una morada de paz y de tranquilidad cada vez más digna de la especie humana y de sus altos destinos.
La mujer y los hijos son, en el sumando de todas las vivencias que tiene el hombre, lo más positivo, no digo lo único pero lo más positivo. Cuando la familia va mal, no tienes ninguna tranquilidad y pasa a ser todo un hervidero de cosas.