Sinónimos de tranquilidad

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  • Ahoga entre tus labios mi tristeza, y esta inquietud punzante que ya empieza a taladrar mi sien con sus latidos.

    Ernestina de Champourcín

    El mar nunca ha sido amigable para el hombre. Siempre ha sido cómplice de la inquietud humana.

    Joseph Conrad
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  • Es un lujo jugar con Puyol. Con 5-0 me sigue echando bronca aunque sea el último minuto del partido

    Gerard Piqué

    Vivir es cambiar... ¡dale paso al progreso que es fatal! ¡Chau, no va más!... Simplemente, la vida seguirá. ¡Qué bronca sentir todavía el ayer y dejarte partir sin llorar!

    Homero Expósito
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  • Amar es sufrir amablemente; es gozar de una ansiedad perenne, de un sobresalto siempre renovado

    José Ingenieros

    Si eres pobre, no añadas a tus miserias la ansiedad de los préstamos y las deudas.

    Jacques Amyot
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  • No hay cosa más mediocre en el mundo que la posesión de una mujer, amigo mío; quien ha tenido una, ha tenido ciento: la única forma de alejar la monotonía de esos triunfos insípidos, es deberlos sólo a la astucia y únicamente sobre los restos de un tropel de prejuicios vencidos pueden encontrarse algunos encantos.

    Marqués de Sade

    Recuerdo cómo salimos en tropel los jugadores de ajedrez...Y cómo, a medida que nos acercábamos a la plaza San Martín nos íbamos poniendo serios y éramos cada vez menos, y al fin, cuando crucé la plaza, me vi solo.

    Rodolfo Walsh
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  • Los cuentos bonitos siempre hacen perder la noción del tiempo y, gracias a ellos, nos salvamos del agobio de lo práctico El Cuarto de Atrás.

    Carmen Martín Gaite

    Escribir sobre la melancolía solo tendría sentido para aquellos a quienes la melancolía satura o si el escrito viniera de la melancolía. Trato de hablarles de un agobio de tristeza, de un dolor intransmisible que nos absorbe a veces, y a menudo, perdurablemente, al punto de hacernos perder el gusto por toda palabra, por todo acto, el gusto mismo por la vida.

    Julia Kristeva
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  • Y cuando hubo anochecido, y a aquella noche le siguieron otras, y el hombre desesperó al cabo de que el perro volviera, sintió que el alma se le partía en dos o que se quedaba sin alma. Jamás se había detenido a pensar en lo inauditas que son las noches; en lo descomunales que son. Se sintió como un difunto en la noche.

    Francisco Tario

    Qué desespero trae el amor, yo que no sabía lo que era el amor, ahora lo sé porque no soy feliz

    Vinicius de Moraes
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