Porque tú naciste sin saber hacer daño a nadie, naciste con compasión, pero eso también significa que la crueldad te hiere profundamente. No entenderás que debes reírte en la cara de los que te tratan mal y ganarte su respeto, sino que te preguntarás qué has hecho para que se enfaden contigo.
Cabe todo mal en el espíritu humano, que cabe esta contradicción: la envidia y el desprecio