Con la primera me fue muy mal; con la segunda me fue mal; con la tercera mal y con la cuarta, mal. Las cuatro me sonaron, pero las quiero lo mismo.
Es un mal ejemplo no observar una ley, sobre todo por parte del que la ha hecho.
La maldad aún con nobleza es digna de desprecio.
Que ni la mentira, el engaño o la maldad impidan que persigamos nuestras metas.