La lucha ha empezado. Mi mirada no se aparta de ti. Entre la hierba, bajo mis pies, incluso una brisa suave es tempestad.
En los penales, los mataba a todos. Me paraba cerca de la pelota para que el arquero no puediera reaccionar y la tiraba suave a la punta... y póngale la firma que iba a cobrar. De 68 me sacaron sólo 4.