¡Compatriotas! Vuestra estimación es el más dulce premio a que podría yo aspirar. Mi vida es vuestra, y rendirla por la gloria del país, es mi primer deber
Nada se pierde, dulce ser, nada se pierde nunca, no se agota la palabra no dicha, más se escucha. Permanece la música que manda el silencio, el eco está por doquier, pájaro que llamar nadie sabe.