Para castigarme por mi desacato a la autoridad, el destino me hizo a mí mismo autoridad.
Me cuesta menos, en todos los sentidos, el incurrir en pena de desobediencia al Estado que el obedecer, en cuyo caso me sentiría mermado en mi propia estimación
La desobediencia es la virtud original del hombre. Mediante la desobediencia y la rebelión se ha realizado el progreso.