La insolencia es el escudo de la desvergüenza y la fortaleza de la cobardía
No preocuparse en absoluto de lo que la gente opina de uno mismo, no sólo es arrogancia, sino también desvergüenza
Cuando la gente comete errores lo último que necesita es que la regañen. Es el momento de infundirle valor y hacerle recobrar su confianza.
Una vez más se avanza deliberadamente en limitar y eliminar el valor supremo de la vida e ignorar los derechos de los niños por nacer