No enseñar a un hombre que está dispuesto a aprender es desaprovechar a un hombre.
Es indigno de hombres excelentes desperdiciar las horas como esclavos en la labor de calcular lo que sin riesgo podría relegarse a alguien más si se utilizaran máquinas.
Mi campanilla, mira que desperdiciar a un Peter que hubiese besao el suelo que pisas.