Estoy absolutamente convencido que ninguna riqueza del mundo puede ayudar a que progrese la humanidad. El mundo necesita paz permanente y buena voluntad perdurable.
El objetivo de la magia es conseguir, de una u otra forma, una unión espiritual próxima y permanente con estas deidades cósmicas que son las realidades subyacentes y las fuerzas de todo sustento y vitalidad.
Todo lo imperecedero es mera alegoría. Y los poetas mienten demasiado.
Estamos aquí para tornar imperecedero lo perecedero; y esto puede suceder sólo si se saben valorar ambas cosas.