Hasta nuestro propio decoro como pueblo viril nos obliga a someter cuanto antes, por la razón o por la fuerza, a un puñado de salvajes que destruyen nuestra principal riqueza y nos impide ocupar definitivamente en nombre de la ley del progreso y de nuestra propia seguridad los territorios más ricos y fértiles de la República
El conquistador es siempre un amante de la paz; preferiría sin duda someter nuestro país sin tener que combatir.
El socialismo y el intervencionismo. Ambos tienen en común el objetivo de subordinar incondicionalmente el individuo al Estado.
En el uso de las hipótesis deben guardarse las precauciones siguientes: no aferrarse a ideas inútiles, subordinar las ideas a los hechos y examinar críticamente las ideas.