Cuando se marginan del procedimiento democrático la razón y la lógica (cuando ya no tiene sentido someter a debate o discusión las decisiones que debemos tomar), todas las cuestiones que se nos plantean quedan reducidas a algo muy sencillo: ¿quién puede ejercer el poder más bruto?
Lógicamente no es posible someter a la servidumbre a los hombres sin inferiorizarlos parte por parte. Y el racismo no es más que la explicación emocional, afectiva, algunas veces intelectual, de esta inferiorización
El socialismo y el intervencionismo. Ambos tienen en común el objetivo de subordinar incondicionalmente el individuo al Estado.
El comunista debe ser sincero y franco, leal y activo, poner los intereses de la revolución por encima de su propia vida y subordinar su intereses personales a los de la revolución.