No basta el gusto para apreciar bien las obras de arte; es necesario el juicio, y un juicio ejercitado.
La educación que se da en este Instituto es basada sobre el santo amor y temor de Dios. Con estos dos medios, las educandas no podrán menos de progresar según sus años, seguirán con gusto el curso de sus trabajos, y vivirán contentas.