Son los ímpetus de las pasiones deslizadores de la cordura, y allí es el riesgo de perderse.
El que no le gusta la política corre el riesgo de pasar su vida entera siendo mandado por aquel al que le gusta.
Y en este titubeo de aliento y agonía, cargo lleno de penas lo que apenas soporto. ¿No oyes caer las gotas de mi melancolía?.
La alondra me despierta con un tímido ensayo de canción balbuceante y un titubeo de sol en el ala inexperta.