Oye a los hombres sabios, pero hazlo solo con un oído... Deja que el otro esté siempre preparado para recibir los dulces acentos de la voz de tu Amigo celestial
Es más provechoso en este mundo recibir favores que hacerlos. Tomad, como ejemplo, un brote que se está marchitando, plantadlo en la tierra, y enseguida tendréis que regarlo, pues lo habéis plantado