Los hombres mediocres repiten que es mejor malo conocido que bueno por conocer.
Así como antes abandonaba un país y un trabajo muy bueno para marchar a otro, y entre la bolsa y la vida siempre he escogido la vida, ahora que estoy bastante establecido, nuevamente escojo la vida: es una experiencia rejuvenecedora, peligrosa, difícil, un desafío volver a un país que ha cambiado tanto respeto a lo que yo conocí.