Sin ti, ya no regresaré al lugar donde te conocí, lo sé; prohibido recordar, muy bien; seré sincera...
Ciertamente, la posesión monopolizadora de los secretos de la bomba atómica crea una amenaza, pero contra ella están dos cosas: primera, que la posesión absoluta del monopolio de la bomba atómica no puede durar mucho, y segunda, que su empleo quedará prohibido