Señor Jesús. Tú eres mi justicia así como yo soy tu pecado. Has tomado sobre Ti todo lo que soy y me has dado y cubierto con todo lo que Tú eres. Tomaste sobre Ti lo que Tú no eres y me diste lo que yo no soy.
El cielo sombrío, el suelo cubierto de nieve más brillante aún por contraste con ese cielo sombrío, ya no hay mirlos, ya no hay gorriones, la nieve ha absorbido toda idea y todo sentido.
El verdadero rico es aquél que no ama las riquezas dijo Dokusen como si él fuera el único depositario de toda iluminación. A menos que se reflexione sobre estas cuestiones, uno deberá enfrentarse a grandes sufrimientos.
La contradicción entre el mundo rico y el mundo pobre marcará la política del siglo XXI y puede engendrar una III Guerra Mundial