Sin personalidad, el carácter puede ser gracioso y hasta interesante, pero a menos que las personas logren identificarse con el personaje, una historia con un personaje sin personalidad no atrapa a la audiencia
¡Jajá, Marshall qué gracioso eres, deberías ser comediante! Por desgracia lo soy, porque me escondo tras las lágrimas de un payaso.
Sé fuerte cual pantera para hacer su deseo, ágil como corzo, valiente cual león.
Miré un poco, y tan ágil y libre me sentía como si, abanicándome, las alas de Mercurio hubiesen en mis pies retozado: era leve mi corazón, y muchas delicias de mis ojos me estremecían.