La superstición prueba que, por ignorante que sea, el hombre siente en él un alma inmortal que aspira a lo desconocido de la vida futura.
Nací mortal y he sido inmortal durante un largo y absurdo tiempo, y un día seré mortal otra vez; de modo que sé algo que un unicornio no puede saber. Todo aquello que puede morir es bello...Más bello que un unicornio, que vivirá para siempre, y que es la criatura más bella del mundo. ¿Me comprendes?