Los extremos son siempre arriesgados y normalmente funestos y los peligros de cualquier contacto prolongado con la buena poesía es formidable.
Repitió la lista, enumerando en voz baja todas las debilidades, los defectos, los errores y los males que lo atormentaban. Los confesó todos. En un prolongado y espléndido reconocimiento de sus faltas, se desnudó ante Dios sin ocultar nada.