Es más santo y reverente creer en las obras de Dios, que profundizar en ellas.
En consecuencia, las Cortes aprueban y el pueblo español ratifica la siguiente Constitución
Un caballero debe ser cortés y nunca agresivo, próximo, pero jamás atrevido; matar pero nunca humillar; ningún signo de deshonestidad puede ser encontrado en su morada; su alimentación nunca es pesada; incluso el menor error es corregido, pero sin acusación. Así es la fuerza de la voluntad.