Cuando reventamos a coro abrazando codos de pie, empujando hombro con hombro una ronda de gente que exorciza su timidez baila y pisa y pisan sus pies.
Si quieres a una mujer sin declarárselo, ella se siente adulada por tal timidez y, a sus ojos, tú eres un <<hombre peligroso>>. Pero si tu timidez se prolonga demasiado, se enoja y acaba llamándote asno