Los obreros disponen de un poder formidable y cuando lleguen a darse bien cuenta de él y se decidan a usarlo, nada podrá resistirles. Bastará que cese todo trabajo y se apropien de todos los productos de su trabajo, que los consideren y los gocen como propios. Éste es el sentido de los motines obreros que vemos estallar casi por todas partes.
La meditación es el cese de la palabra. Como la palabra es pensamiento, la palabra no produce el silencio. La acción que surge del silencio es enteramente distinta de la acción surgida de la palabra; la meditación es la liberación de la mente de todos los símbolos, imágenes y recuerdos. El acto en que la mente va liberándose de lo conocido, es la meditación.
Al fin de la mirada se acomoda la paloma de un templo en la colina. A la izquierda la sierra cambia azules temerosos. Y a veces, se ilumina y lava sus colores y se pone desnuda a recordar senderos y relieves.
El hombre tiene que establecer un final para la guerra. Sino, ésta establecerá un fin para la humanidad.