Los personajes universales, perfectamente conscientes de su inutilidad, son necesarios para calmar la conciencia colectiva.
La avaricia es de naturaleza tan ruin y perversa que nunca consigue calmar su afán: después de comer tiene más hambre
No sé cual es la clave del éxito, pero la clave del fracaso es intentar agradar a todo el mundo.
El arte de persuadir consiste tanto en el de agradar como en el de convencer; ya que los hombres se gobiernan más por el capricho que por la razón.