Las palabras son sólo piedras puestas atravesando la corriente de un río. Si están allí es para que podamos llegar al otro margen, el otro margen es lo que importa.
Es un crimen que justo cuando las arcas de varios gobiernos regionales están repletas de dinero gracias al canon que pagan las multinacionales, la inversión pública brille por su ausencia. Mientras los bancos ganan con los depósitos, los campesinos, los artesanos, los pequeños y medianos empresarios, la gente común y corriente no ve ninguna obra pública que los beneficie y eso es un pecado.