Si echamos una mirada a las circunstancias que nos llevaron al milagro, comprenderemos que fuimos dirigidos por una fuerza inimaginable
La lucidez: martirio permanente, inimaginable proeza.
Las fronteras de lo improbable ya han sido cruzadas simplemente por el hecho de que el mundo existe.
Una vez descartado lo imposible, lo que queda, por improbable que parezca, debe ser la verdad.