Creo que en la política ya sé diferenciar entre los pecados de los hombres y la limpieza de las ideas.
Vivir como si se estuviera soñando, y soñar con la intensidad propia de una vivencia. Intentar diferenciar ambas cosas, carece del menor de los sentidos, pues son una sola y la misma. La Gloria sea con aquellos que sueñan como yo.