Nadie conoce a nadie lo suficiente como para convertirlo en un personaje, ni siquiera a la persona con la que vives durante muchos años: esposo, amante, esposa, tus propios hijos... hay cosas acerca de ellos que nunca llegas a saber y hay cosas en ti que ellos nunca llegan a vislumbrar. Es imposible conocer a alguien por completo para reproducirlo como personaje.
El aumento de la productividad económica, que por un lado crea las condiciones para un mundo más justo, procura, por otro, al aparato técnico y a los grupos sociales que disponen de él una inmensa superioridad sobre el resto de la población. El individuo es anulado por completo frente a los poderes económicos.