Para hacer el bien hay que tener el valor de sufrir y sobrellevar las contrariedades
...y la mujer, abrazada cariñosamente al infeliz, le decía: Quiero ignorar y sufrir contigo.
El que teme padecer padece ya lo que teme.
Cuánto y cuánto te quiero, mi dulzura lejana. No hago ni he hecho más que recordarte y padecer con tu ausencia, y así será, querido amor, hasta que vuelta a verte. ¿Cuando?