Puedes ver satisfechas algunas necesidades muy importantes..., como la de romanticismo, ternura y afecto. Pero no las necesidades primarias..., como ser feliz. De eso debes cuidar tú mismo.
Unas veces conviene mirar primero por los demás, y otras veces es preferible cuidar primero de mí mismo. Lo bueno del asunto es que la manera de cuidar de mí mismo suele servir también para otros. Y hacer caso de los demás es una manera de hacerme caso a mí mismo. Eso hace que me sienta equilibrado y lleno de paz.
La habilidad moderna no consiste en esconder la emoción, sino en afectarla.
Una vez logré esconder una de esas mismas cápsulas rojas bajo la lengua, hice ver que me la tragaba y después la abrí en el armario de las escobas. Por un instante, antes de que todo se convirtiera en polvillo blanco, logré ver que contenía un elemento electrónico en miniatura.