Escribo porque necesito sacar lo que me pincha el corazón, porque necesito dialogar conmigo mismo.
Vamos a sacar la producción pictórica y escultórica de los museos -cementerios- y de las manos privadas para hacer de ellas un elemento de máximo servicio público y un bien colectivo, útil para la cultura de las grandes masas populares.
Una doctrina hoy excelente puede resultar un anacronismo dentro de pocos años, fuerza de no evolucionar y de no adaptarse a las nuevas necesidades. Por eso hemos puesto, como primera tarea para la Escuela, el desarrollarla, terminarla y después mantenerla al día, para adaptarla a la evolución.
Para tener mejores herramientas necesitamos sistemas más sofisticados, basados en un conocimiento flexible, disponible para todos, que pueda evolucionar según lo requieran los usuarios y los programadores. Eso es lo que ofrece un movimiento como el de Open Source.
Las personas cambian cuando se dan cuenta del potencial que tienen para cambiar las cosas.
Si hemos sido capaces de cambiar el mundo natural, que no hicimos, que ya estaba hecho, si mediante nuestra intervención hemos sido capaces de agregar algo que no existía, ¿cómo no vamos a ser capaces de cambiar el mundo que sí hicimos, el mundo de la cultura, de la política, de la explotación y de las clases sociales?