Y cuando hubo anochecido, y a aquella noche le siguieron otras, y el hombre desesperó al cabo de que el perro volviera, sintió que el alma se le partía en dos o que se quedaba sin alma. Jamás se había detenido a pensar en lo inauditas que son las noches; en lo descomunales que son. Se sintió como un difunto en la noche.
Estudio mucho a la mujer desde años atrás y cada día desespero más de sentir alguna vez como ella siente, de sentir siquiera por un instante una de esas emociones de gracia con respecto a sí mismas o al vivir de otros o de desesperación absoluta, que el hombre no conoce. ¿Cómo será ser mujer?
Dios es una desesperanza que empieza donde terminan las otras.
El objetivo de este siglo no es crear desesperanza alegando que en este mundo siempre vamos a poseer maldad y que nunca vamos a poder vivir tranquilos y trabajando con felicidad como siempre soñamos. El objetivo es crear una conciencia a nivel mundial y en nuestros hijos de enseñarles a desarrollarles y a explotar en su mayor grado la inteligencia siempre muy apegada al lado positivo.